Consejos
La dieta que quita el hambre
Lic. Patricia Rivera

Fuente: Dietas a la medida

Para perder peso no es necesario morirse de hambre o pasar mil privaciones. De hecho, se ha comprobado que las dietas de hambre o ayuno no ayudan a bajar de peso de forma definitiva, ya que no sólo se pierde grasa, sino también agua y, lo que es peor, un 35 por ciento de músculo.

Las personas que se someten a este tipo de regímenes se encuentran descorazonadas; hicieron su mayor esfuerzo y sus tejidos se encuentras flácidos y deshidratados y en menos de lo que se esperaba vuelven a recuperar el peso perdido.

Bajar de peso y mantenerlo depende sobre todo de mantener un nivel normal de azúcar en la sangre. Cuando comemos alimentos ricos en azúcares refinadas, miel, mermeladas, harinas refinadas o galletas y pan dulce, elevamos el nivel de azúcar en la sangre, lo que provoca que se mande una señal al páncreas para permitir que estos azúcares pasen a los tejidos donde se almacenan como grasas. Cuando los azúcares pasan a los tejidos, los niveles de azúcar en la sangre bajan y se producen los temibles ataques de hambre.

¿Qué hacer para que no me dé hambre?

Para mantener estables los niveles de azúcar en la sangre es importante que consumamos alimentos ricos en fibra, que hacen que los azúcares lleguen lentamente a la sangre; si deseamos tomar un jugo de frutas, es importante que lo tomemos licuado con nopal y que seleccionemos cereales de grano entero en lugar de consumir cereales refinados.

Evite el consumo de pan dulce, pasteles, galletas pasteleras, y prefiera el consumo de pan de grano entero o galletas con salvado o avena integral.

Coma siempre a horas específicas para que sus niveles de azúcar permanezcan estables, inclusive puede tomar un ligero refrigerio para que no pase varias horas sin comer.

Desayune sólo dos raciones de fruta, agregue huevo o queso con verdura.

A media mañana puede tomar una manzana, de preferencia con cáscara, y queso cottage o panela.

Durante la comida escoja guisados con verduras, una buena ensalada cruda a la que puede añadir aceite de oliva y vinagre; de postre puede consumir alguna fruta como melón o sandía. Si prefiere tomar sopa de pasta, arroz o frijoles, consuma sólo ½ taza y evite la fruta de postre, sustitúyala por gelatina de dieta.

Para cenar prefiera ensaladas crudas con queso, pollo, pavo o atún, y acompáñelas con cuatro galletas habaneras, medio bolillo o una rebanada de pan integral.

Para preparar sus ensaladas escoja verduras con bajo contenido de azúcar como apio, coliflor, brócoli, espinacas, champiñones, nopales, pepinos, lechuga y jitomate. Evite ejotes, betabel, chícharos, elote y papas.

Consuma de 8 a 10 vasos de agua al día; si tiende a retener agua, prepare una jarra de agua de jamaica hervida con perejil y cabello de elote y consúmala durante el día.

Si desea tomar alguna bebida alcohólica prefiera el vino blanco o tinto, el vodka o whisky, pero no más de tres copas al día.

Evite el consumo de refrescos embotellados, ron, cerveza y digestivos, pues contienen grandes cantidades de azúcar.

Sólo escoja seis raciones al día de los siguientes alimentos, de preferencia escoja dos raciones en cada comida para que los niveles de azúcar permanezcan estables:

Fruta: Escójala con bajo contenido de azúcar, como ½ toronja, ¼ de melón, 2 ciruelas ó 1 manzana con cáscara. Evite el plátano maduro.

Lácteos: prefiera un tarrito de yogur bajo en grasa o una taza de leche descremada; el yogur contiene menos lactosa (azúcar de leche).

Cereales: Una rebanada de pan integral, ½ bolillo sin migajón, ½ taza de fríjol , 4 galletas habaneras, 1 taza de palomitas, ½ taza de arroz o pasta, 1 papa mediana, 2 tortillas.

Dos veces por semana puede escoger postre: Media bola de helado, ¼ de rebanada de pastel, ½ pieza de pan dulce, 1 capuchino.

Recuerda que para facilitar la quema de grasa es importante hacer ejercicio. Uno de los mejores ejercicios para bajar de peso es la caminata rápida, la bicicleta, escaladora o la carrera. Establezca metas concretas. Por lo menos hágalo durante 30 minutos, 3 veces por semana. Si realiza ejercicio intenso puede agregar 1 ó 2 raciones de alimentos con azúcar a su dieta diaria.

Para evitar la pérdida de músculo que acompaña a las dietas de reducción, es importante consumir proteínas, las cuales están compuestas de aminoácidos y nos ayudan a reparar los tejidos dañados y a bajar de peso sin flacidez.

Escoja alimentos con un bajo contenido de grasa animal como claras de huevo, queso panela, Oaxaca o cottage; jamón de pavo o tipo york; carne roja, de preferencia cortes como tampiqueña o bistec, sólo consúmala dos veces por semana; pollo o pavo sin piel; pescados como atún, salmón, sardina, trucha, róbalo o huachinango.

Para que usted pueda visualizar qué tanta proteína debe consumir en cada comida, imagínese una baraja de cartas, esta será la medida de su bistec o pechuga de pollo a la hora de la comida.

Limite su consumo de aceite de 3 a 5 cucharaditas al día, dos de ellas pueden ser de aceite de oliva para aderezar sus ensaladas.

Una cucharadita de aceite corresponde a una cucharada de mayonesa o 1/3 de aguacate.

De ahora en adelante disfrute comiendo, cambie sus hábitos y cambie su vida; al reducir su ingesta de azúcares irá bajando de peso y, lo mejor de todo, no sufrirá hambre. Sus niveles de energía estarán mejor que nunca.



 
 
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