Antes de casarse, piénsenlo
René Garza Guerra

Antes de comprometerte, debes conocer muy bien lo que piensa tu pareja respecto a diversos temas que son de primordial importancia para asegurar el éxito de su matrimonio.

El triunfo personal de ustedes dos no será un hecho aislado; éste se unirá a la buena o menos buena marcha de la sociedad completa.

En los tiempos más recientes se observan severas crisis y quebrantos sociales, particularmente en los países occidentales. En todos los casos, el denominador común de esas crisis es la desintegración familiar.

Si es aceptado que la familia es el pilar de la sociedad, es lógico afirmar que las familias desintegradas son puntos donde se origina y expande el desmoronamiento social.

¿A quién corresponde la conducción adecuada de una familia?
Corresponde única y exclusivamente a la pareja, por eso, conformar un nuevo hogar es quizá la decisión más importante que toma una persona en toda su vida; por lo tanto, es todo un arte saber elegir al compañero o compañera de nuestros días.

El arte no se queda sólo en elegir sino que, una vez hecha la selección, se deberá estar dispuesto a saberle amar cada día más y mejor.

Amar o amar.
Durante el noviazgo, los jóvenes están ante la disyuntiva de expresar finalmente un sí o un no, por eso, la elección de la pareja llega a su plenitud el día de la boda.

Es falso afirmar que el amor es sólo aquello que se siente o lo que nace. No. El amor es algo que se cultiva y enriquece cada día, es la decisión más elevada que toma un ser humano.

Hay gente que se esfuerza por definir qué cosa es el amor, en cambio, personalmente no se exige metas concretas en cuanto a saber amar, se queda en el simple enamoramiento.

El enamoramiento no es necesariamente una garantía del verdadero amor. Toda la gente tiene, al casarse, la impresión de que en verdad ama, sin embargo, hay infinidad de matrimonios que fracasan, uniones en las que el amor se apaga en lugar de crecer.

El enamoramiento es el punto en el que se unen las dos líneas del desarrollo de la afectividad humana: la fisiológica y la psicológica.

El amor entre el hombre y la mujer está destinado, por naturaleza, a ser la forma más plena de comunicación humana y el medio para conservar la especie.

Un hombre puede desear físicamente a cualquier mujer (o una mujer a un hombre) y no por eso estar enamorado de ella. El verdadero enamoramiento supone, además, un deseo de compartirlo todo, de conocerlo todo, de darlo todo, de establecer una comunicación total, estable y exclusiva.

En ese darlo todo está el cimiento de amor conyugal y éste produce importantes frutos, entre los cuales están: los hijos, la alegría y la superación personal de cada miembro de la familia.

Los hijos.
El primero y más importante fruto del amor conyugal son los hijos.

Este don que tienen los cónyuges para engendrar es indudablemente la realización mayor de la pareja.

La mayor alegría de una pareja son sus hijos, pero tenerlos trae consigo sacrificios y algunas dificultades.

Para cumplir exitósamente con la función de padres, los esposos necesitan participar en seminarios, cursos, leer libros, y también dialogar con matrimonios que hayan pasado por experiencias similares a la que ellos viven y, sobre todo, deben compartir en pareja sus errores y aciertos.

Alegría.
La verdadera alegría es el mejor indicador de que existe una sana relación entre los cónyuges.

La alegría de la pareja es la alegría de los hijos y por consecuencia, todos ellos forman un verdadero hogar.

Mediante la alegría se generan tanto la armonía como la estabilidad familiares, incluso en los momentos difíciles y cuando llegan ciertos disgustos, la reconciliación viene en forma natural y rápida si se trata de esposos alegres.

Las caras largas y la indiferencia entre la pareja o con los hijos, es la muestra más clara de que algo anda mal en el cultivo del amor entre los cónyuges.

Superación personal.
Otro fruto del amor conyugal es la superación tanto del hombre como de la mujer.

La persona que ama, necesariamente desea lo mejor para su cónyuge, sus hijos y para sí mismo. La búsqueda del mejoramiento profesional, económico, cultural, social y espiritual, es la lucha diaria de quien ama, sea hombre o mujer.

Una familia que en verdad ama, es capaz de darle a los hijos la más importante formación que no encontrarán en ninguna universidad: aprender a vivir en armonía.

La capacidad para amar que tiene un ser humano es seguramente la mayor semejanza que tiene con su Creador, sin embargo, el amor humano puede crecer o apagarse.

Las parejas que se saben dar el uno al otro en forma auténtica, son los matrimonios más felices y estables y, a su vez, son el origen de las familias unidas y fuertes. La diferencia entre los matrimonios felices y las parejas que no lo son, está en la manera de encontrar esa felicidad pues muchas personas casadas se empeñan en buscarla donde jamás estará.

¿Qué puedo investigar en mi pareja?

1.- CÓMO PIENSA:
a). ¿Ya sabe usted, joven, cómo concibe su novia el papel de esposa?
b). ¿Lo que ella espera de un esposo es lo que usted está dispuesto a ofrecer?
c). ¿Con qué frecuencia desea ir ella a la casa de sus padres?
d). ¿En qué religión formarán a sus hijos?
e). ¿Qué tipo de educación les transmitirán?
f). ¿Cómo actuará ella en caso de que no puedan tener hijos?
g). ¿Qué actitud tomará si tiene un hijo con circunstancias especiales?
h). ¿Cómo respetará la libertad de sus hijos?
i). ¿Ya conoce el defecto predominante en usted y, si es así, cómo piensa sobrellevarlo?
j). ¿Acepta su pareja a la familia de usted, se siente parte de la misma?
k). ¿Tiene afán de aprender lo que sea, a fin de estar a tono con las exigencias que le impondrá su nuevo estado civil?
l). ¿Qué piensa del arreglo personal?
m). ¿Es hipocondriaca (se inventa enfermedades)?
n). ¿Está consciente de lo caras que están las cosas?
ñ). ¿Usted, futura esposa, ya conoce las respuestas a las preguntas anteriores con respecto a lo que piensa su pretendiente?

2.- QUÉ SENTIMIENTOS Y CUALIDADES TIENE.
a). ¿Ya sabe usted, señorita, si él es generoso o tiende al egoísmo?
b). ¿Se alegra con el bien ajeno o tiende a envidiar lo que otros tienen?
c). ¿Es dedicado y responsable en sus obligaciones diarias?
d). ¿Es celoso?
e). ¿En qué tiene cimentada su fe, o de plano no cree en nada?
f). ¿Cuáles son sus hábitos familiares?, ¿está dispuesta usted a involucrarse en ellos?
g). ¿Ya conocen ambos el tipo de familia al que cada uno aspira?
h). ¿Qué nivel de cultura general desea usted en su pareja?
i). ¿Qué grado de importancia da él a la vida social?, ¿está usted en sintonía?
j). ¿Qué disposición tendrá si necesitan vivir en otra ciudad?
k). ¿Usted, futuro esposo, conoce los verdaderos sentimientos de su novia?

Aún cuando ambos conozcan la respuesta a estos y otros muchos aspectos esenciales, la vida matrimonial les traerá un montón de situaciones inesperadas. Mas si están de acuerdo en ellos, ningún imprevisto arruinará su unión, pues estará cimentada en algo más que ilusiones.






 
 
® Masalto.com es una Marca Registrada. Todos los derechos reservados.
Un Producto de DBrains Web Studio