Artes
 
 
Música Barroca
Jorge Federico Haendel
- Marsella Cruz

Jorge Federico Haendel

Nació en Halle, Sajonia, en 1685. Fue hijo del segundo matrimonio del cirujano Georg, quien al nacer Haendel contaba con 60 años. Su padre deseaba que Jorge Federico estudiara para jurista, y no fue sino a instancias del príncipe de Sajonia, que el señor Georg accedió a que estudiara música.

En 1697 falleció el padre de Haendel, y él, probablemente en memoria de su padre, se inscribe en la Universidad de Halle. Sin embargo, un mes más tarde ocupó el puesto de organista en al Domkirche, dedicándose exclusivamente a la música. En 1703 parte hacia Hamburgo, tocando en la orquesta de este lugar como violín segundo. En 1704 compuso la Pasión según S. Juan y el 8 de enero de 1705 fue estrenada con éxito su primera ópera llamada Almira; a ella sucedió la ópera Nerón, representada en febrero del mismo año. En 1706 Haendel se dirige a Italia, y en Florencia estrena su ópera Lucrecia, obra que se dice fue dedicada a una bella italiana. También en este lugar estrenó su ópera Rodrigo, que además de representarle un gran triunfo, ganó el aprecio del Gran Duque y de la cantante Victoria Tarquini. Más tarde fue a Venecia, considerada entonces la metrópoli musical de Italia. En ese entonces Venecia contaba con la fabulosa cantidad de 15 teatros dedicados a eventos de ópera. En este lugar conoció al príncipe de Hannover, Ernesto Augusto, y al duque de Manchester, que le invitaría a hacer un viaje a Inglaterra y radicar en Londres. En 1708 Haendel vuelve a Roma, ya siendo muy popular y el marqués Ruspoli lo presenta con lo mejor de la aristocracia y de la intelectualidad; allí, en la "Academia de la Arcadia" conoció a los futuros pontífices Clemente XI, Inocencio III, Clemente XII y Benito XIII, a cardenales, a los príncipes de Baviera y Portugal, a la reina de Polonia, a la gran Duquesa de Toscana y entre los músicos a Alejandro Scarlatti, (con cuyo hijo tuvo una gran amistad), Arcángelo Corelli, Bernardo Pasquini. En este mismo año se fue a Nápoles, en donde recibió el nombramiento de primer organista de la Capilla Real, y al año siguiente el de Director; también fue designado maestro en el Conservatorio de los Poveri di Gesu Cristo. En 1710 fue nombrado Maestro de Capilla de Hannover, en esta época partió a Londres en donde la reina Ana le encargó la composición de una ópera, entonces escribió Reinaldo, la cual terminó en 14 días y presentada con mucho éxito. En 1714 muere la reina Ana y le sucede Jorge I, con quien Haendel estaba distanciado, sin embargo, estaba tan bien relacionado que sus amigos interceden por él y de esta manera gana nuevamente la amistad del rey. En realidad para Haendel fue una fortuna que ascendiera al trono Jorge I pues era un rey protestante y Haendel lo era también. Las nuevas condiciones sociales y culturales eran importantes para Haendel y para el desarrollo de su música, especialmente la de los oratorios. La ópera italiana gozaba entonces de enorme popularidad, y el nuevo aire estimuló e impulsó a la creatividad musical. Por esta razón el rey y los nobles deseaban que se creara la Royal Academy of Music. Para su creación participaron 62 accionistas, que eran copropietarios del teatro, mientras Haendel era el Maestro de Orquesta. A Haendel le competía la responsabilidad de los contratos. En 1723 entró la soprano Francesca Cuzzoni y pasados algunos años contrató a la contralto Faustina Bordoni. La confrontación entre las dos cantantes se hizo terrible, tanto que en el escenario terminaron en los golpes. Con este suceso y con la muerte del rey en 1727 se puso fin a la Royal Academy of Music.

En esa época empezó a decaer la popularidad de la ópera italiana, había un interés extremadamente nacionalista en la Inglaterra musical de la época, así que Haendel cambió sus gustos musicales y preparó en el Covent Garden el espectáculos Terpsícore (la musa de la danza), que era una mezcla de baile, pantomima y arias, asimismo estrenó otros espectáculos como Orestes, Ariodante y Alcina, sin embargo y pese a sus esfuerzos los ingleses le echaban en cara el ser alemán, aunque en 1727 se había naturalizado inglés. También se le acusaba de ser codicioso y de hacer pagar por sus espectáculos grandes sumas a los espectadores. Una buena parte de la nobleza se puso en su contra y fundó un nuevo teatro italiano que sería dirigido por Nicolo Porpora, quien lo hizo muy bien haciendo que el teatro de Haendel quedara desierto. Entonces Haendel se convirtió en un ser irritable, brusco en sus maneras, sin embargo también se decía que era generoso. Haendel gustaba de la buena mesa, de los viajes y los lujos, se había comprado una hermosa mansión y la había llenado de costosas pinturas. En esa época salió en un periódico del lugar una caricatura que lo pone con cara de cerdo, muy elegante, sentado al órgano, rodeado de manjares y contemplándose en un espejo. La crisis no se hizo esperar. En 1737 cerraron los teatros, y Haendel, abrumado por las deudas, sufrió un derrame cerebral; en ese estado fue trasladado a Aachen para unas curas termales; logró recuperar la salud y regresó a Londres, entonces escribió el homenaje a su amiga la reina Carolina, el Funeral Anthem y los oratorios Saúl e Israel en Egipto. En los siguientes años escribió admirables obras instrumentales. Cerraría su carrera operística Himeneo y Daidamia, pero sin ningún éxito, situación que le lleva a pensar en dejar Inglaterra. Más tarde, por invitación del rey, se trasladó a Irlanda, en donde permaneció ocho meses. En este país escribió, se dice que en tres semanas, El Mesías. En Dublín tuvo un éxito arrollador, mientras que en Inglaterra se convirtió en una obra del dominio público. En 1784, en la abadía de Westminster, Joah Bates dirige El Mesías con 274 cantantes y 254 instrumentistas.

En 1742 Haendel volvió a Londres, pero nuevamente le fue muy mal; al respecto dijo "Tengo hoy el dolor de comprobar que todo cuanto he hecho para agradar ha sido en vano, a pesar del considerable acrecentamiento de mi experiencia. Ignoro cuál ha sido la causa a la que puedo atribuir el haber perdido el favor del público, pero siempre me lamentaré de dicha pérdida."

Nuevamente Haendel sufrió otro ataque cerebral pero volvió a recuperarse.

Después del triunfo de Jorge II, en 1746, llegó nuevamente el triunfo a Haendel. En 1747 compuso los oratorios Alexander Balus, en 1748 Salomón y Susana, que tuvieron mucho éxito; en 1749 Teodora, en 1750 La elección de Júpiter y en 1751 Jefté. Después nuevamente enfermó y quedó ciego, no obstante volvió a tocar el órgano y reelaboró algunos de sus oratorios.

En 1759, a los 74 años, Haendel asistió, por última vez, a la representación de su Mesías.

El 13 de abril de 1759 Haendel muere. Después de una semana fue sepultado en la Abadía de Westminster. El 21 de abril se publicó en un periódico un epitafio escrito por un desconocido.

"Aquí reposan los restos de Jorge Federico Haendel. El más excelente músico de todos los tiempos, cuyas composiciones fueron un lenguaje del sentimiento, más que meros sonidos; y que superó el poder de las palabras en la expresión de las diversas pasiones del corazón humano."




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