Cruzada en jeans
Katya Palafox

CRUZADA EN JEANS
THEA BECKMAN
Bachillerato Anáhuac
Tercer Grado
ANÁLISIS LITERARIO

1. FICHA BIBLIOGRÁFICA
Título de la obra: Cruzada en Jeans
Autor: BECKMAN, Thea
Editorial: Ediciones SM,
País y año: Madrid 1995, 18ª edición
Número de páginas: 239

2. DATOS DEL AUTOR
Thea Beckman, nacida en Rotterdam, se doctoró en psicología con la tesis "¿Influyen los libros en los niños?” en la que se vislumbra ya su oficio de escritora. Entre sus publicaciones se encuentran ocho novelas históricas y varios libros más para niños y adolescentes.

3. CONTEXTO HISTÓRICO DE LA OBRA
Es una obra contemporánea; en ella se aprecia la influencia de la tecnología y, sobre todo, la psicología del niño y del adolescente.

4. ESTILO LITERARIO DE LA OBRA
Novela de ciencia ficción en donde se combinan los diferentes matices históricos para destacar comportamientos de una determinada época.

5. TEMA PRINCIPAL DE LA OBRA
Cruzada en Jeans es la historia de Rudolf Hefting, un muchacho del siglo XX que al cruzar el túnel del tiempo llega al año 1212; ahí se une a una cruzada infantil en la aplica sus conocimientos del siglo XX y de esta manera ayuda a los niños a sortear los peligros a los que se enfrentan.

6. RESUMEN DE LA OBRA
Rudolf Hefting, joven holandés de 15 años, contempló impresionado “el transmisor de materia” que cubría el muro del laboratorio. Su padre era amigo de los dos inventores de la máquina y ahora, tras meses de súplica y por motivo de las Navidades, Dolf por fin había logrado autorización para visitarla. Esa máquina era capaz de enviar cosas al pasado, pero aún estaba en la etapa de prueba porque sufría de sobrecalentamiento y tardaba en regresar las cosas al presente.
Dolf insistió y convenció a los científicos de probar con él la máquina. El experimento se realizó y llegó a Mantiuray, Francia, el 14 de junio de 1212. Para ello le dotaron de unos rotuladores, una caja de cerillos y un cuchillo; los primeros le servirían para marcar el sitio adonde llegara, ya que cinco horas después de su arribo tendría que colocarse en el mismo lugar para poder regresar.
Al iniciarse el despegue Dolf experimentó un fuerte impacto y sintió punzadas en todo el cuerpo; al abrir los ojos se encontró sobre una piedra plana y se percató de haber llegado a un camino; sabía que estaba en otro lugar pero ignoraba en cuál época, aunque sabía la hora porque su reloj marcaba la 1:02. Después de marcar la piedra y bajo un intenso calor divisó una población no muy moderna. En el camino a ésta una riña llamó su atención; un hombre era asaltado por dos delincuentes. Mientras él hirió con su cuchillo a uno de ellos, lo cual le hizo sentirse avergonzado, la persona asaltada mató con su garrote al otro ladrón, hecho que le estremeció. El hombre que iba a ser asaltado, en agradecimiento, compartió con él pan, carne y vino y se presentó como Leonardo de Pisa, a su vez él se presentó como Rudolf de Amsterdam. Rudolf reconoció en su hablar algunas palabras de holandés antiguo, a pesar de ello pudo comprender que Leonardo venía de París, que se dirigía a Bolonia y que viajaba solo. Por su parte Rudolf, quien de aquí en adelante se llamará Dolf, le explicó que él iba al torneo de Mantiuray, lo que sorprendió a Leonardo quien le dijo que la población que se veía a lo lejos era Espira y no Mantiuray, entonces Dolf comprendió que estaba en Alemania, junto al Rhin. Trató de repasar sus clases de historia para saber lo que ahí había ocurrido en el año 1212; recordó que había cruzadas, torneos, luchas locales entre príncipes y rivales, y que la gente era supersticiosa y el conocimiento científico no estaba desarrollado. Dolf le informó a Leonardo que procedía de Holanda, que era estudiante y que sabía un poco de matemáticas, así que ante el interés de Leonardo pasó un rato explicándole los números arábigos. Cuando Dolf miró el reloj ya eran las 4:30, hora en que tenía que partir; le regaló a Leonardo los rotuladores, le enseñó cómo usarlos, y él a cambio le entregó una medalla de la Virgen.
Siguieron juntos por el camino y se encontraron con una procesión de niños que impidió a Dolf llegar a tiempo a la piedra marcada, así que en su lugar un muchacho del siglo XIII que se encontraba en la piedra justo a la hora fue transportado por la máquina del tiempo de regreso al s. XX.
Durante la procesión Dolf vio caer a una pequeña niña, Leo la revisó y dijo que estaba muerta; más tarde la enterraron pero Dolf seguía sin comprender lo que estaba sucediendo. Leo le dijo que era la cruzada de los niños que iban a Tierra Santa para librar a Jerusalén de los sarracenos.
Dolf sabía que las cruzadas eran de adultos, de caballeros y no de niños, por ello sentía su corazón lleno de pesar y apenas si podía contener las lágrimas. Mientras comenzaban a caminar rumbo a Espira observó con asombro el rostro de su inmutable compañero, pero ¿quiénes eran estos niños? Era el ejército infantil de Nicolás, su jefe, quien los dirigía. Muchos de estos niños habían escapado y otros eran huérfanos. No habían podido entrar a Espira porque las personas del pueblo se negaron a dejarlos pasar, lo que les generó una reprimenda del sacerdote del lugar, quien les hizo notar que se trataba de niños y que al no dejarlos entrar al pueblo les estaba orillando a robar. Dolf y Leo decidieron pasar la noche en el campamento de los niños. Muchos de ellos empezaron a meterse al río, pero no sabían nadar por lo que Leo empezó a salvarlos, Dolf no entendía por qué se metían si no sabían nadar.
Llegó la noche y Dolf se durmió pensando en su madre. Más tarde lo despertó una tormenta que dañó seriamente la ciudad de Espira; un rayo había incendiado el pueblo. Una pequeña de aproximadamente 10 años, asustada, corrió hacia él y durmió a su lado. Cuando todo pasó Dolf vio que los niños rezaban y Leo se santiguaba, entonces sintió un vago deseo de hacer lo mismo, algo extraño porque su familia no tenía contacto con la religión.
Cuando se levantaron miró cómo la niña, que era muy linda, no se le separaba; ésta le dijo que era María de Colonia.
La gente de Espira, arrepentida de haber tratado mal a los niños, les llevó comida. Leo decidió acompañarlos hasta Bolonia y Dolf optó por quedarse con ellos; ya entonces había resuelto vivir en la Edad Media y romper con el último lazo de esperanza que lo unía con su mundo.
María tomó la mano de Dolf y se pusieron en marcha.
Leonardo, María y Dolf iban en la retaguardia y, mediante una mula, ayudaban a los niños rezagados para integrarlos nuevamente al grupo.
A Dolf le sorprendía mucho ver a los niños descalzos y a un fraile que recorría las filas de los pequeños para vigilarlos.
Dolf le pidió a María mayor información sobre la cruzada; ésta le explicó que se trataba de un milagro, que los ángeles pidieron a Nicolás reunir un ejército de niños que aún conservaran su inocencia. Su propósito era ir a Tierra Santa para cuidar el Santo Sepulcro, vencer a los sarracenos y ayudar a los peregrinos. Dos frailes eran testigos del milagro.
La solidaridad con la que los niños se protegían conmovió a Dolf, sin embargo, pese a que la mayoría estaba sana, algunos de ellos presentaban enfermedades. Ante esto Dolf pensó que era necesaria una mejor organización. Fue a buscar a Nicolás y le propuso una estrategia. Para que los niños estuvieran mayormente protegidos se dividirían en grupos, cada uno tendría una tarea que elegiría libremente según sus aptitudes, de esta manera habría un grupo de enfermeras, uno de cazadores, otro de pescadores, de cocineros, y de recolectores y guardias. Carolus, quien se presentó como el rey de Jerusalén, dijo que se encargaría del grupo de caza y que les capacitaría para ello; Frank, que sabía nadar muy bien y que el día anterior había rescatado a varios niños, se ofreció para organizar el grupo de pesca; Hilda, reina de Jerusalén, quien viajaba a bordo de un carruaje junto con Nicolás, los frailes y los demás niños nobles sería la responsable de la enfermería, pues en el convento en donde había estudiado le habían formado para ello. Hilda decidió que los nobles ya no irían en el carromato sino que en él viajarían los enfermos que no podían caminar; Frieda, su amiga, le ayudaría en su nueva responsabilidad. María se encargaría de recoger plantas medicinales, mientras que Fredo, un noble muy fuerte, sería el encargado del grupo armado. Leo iría al final y les enseñaría a utilizar el garrote.
Dolf sugirió también que los niños se organizaran en grupos para acampar, recoger leña, etc. Dom Anselmus, preocupado, dijo que todo aquello retrasaría mucho el viaje, y que debían cruzar las montañas antes del otoño e ir rumbo a Génova. La ruta por donde pretendían llegar era difícil, pero Dolf viajaba mucho con sus padres a las montañas y conocía precisamente este lugar, así que sugirió ir por otro lado. Nicolás no habló, por lo que Dolf dudó mucho de la verdadera intención de la cruzada. Leo compartió su opinión.
Dolf aportó sentido común y conciencia social a los niños; entre otras cosas, éstos empezaron a confeccionar zapatos con las pieles de los animales cazados. Cuando los días eran difíciles, Carolus, como todo un rey, animaba a su gente. Cierto día se suscitó un problema con unas ovejas que Carolus quería llevar con vida y Nicolás las quería sacrificar, pero decidieron no hacerlo y aprovechar la lana para tejer suéteres. Nicolás no era malo, pero sólo sabía rezar y cuidar rebaños, no entendía quién era Dolf ni lo que significaba la solidaridad.
Dolf estaba impresionado de cómo mediante la organización habían mejorado las cosas, por ejemplo, había un horario para cada actividad, o cuando había niños gravemente heridos se organizaban para dejarlos en ciudades en donde podrían recuperarse.
Más tarde penetraron la selva negra, después llegaron a Rottweil, un pueblo que tampoco les quiso recibir. Los niños estaban mal y tenían hambre, así que Dolf entró al pueblo y cambió sus monedas por dinero para pagar a un panadero para que hiciera pan para los niños. Como era tarde, Dolf se ofreció a ayudarle y trabajó con él toda la noche. Una vez que terminó se dirigió a recoger el carromato para transportar el pan, pero Hilda le dijo que varios niños tenían fiebre, así que Peter pidió al cura del pueblo que dejara que se quedaran ahí los cuatro niños más enfermos. Dolf decidió no usar la carreta porque podía tener virus y consideró que era mejor transportar el pan con la ayuda de algunos niños.
Al ver que muchos pequeños empezaron a mostrarse enfermos Dolf se percató de que se trataba de una epidemia. Lo primero que había que hacer era aislarlos y brindarles cuidados especiales. Como Dolf sabía cómo actuaban los virus, logró su erradicación una semana después, no obstante habían muerto muchos pequeños. Los frailes desesperados por partir le dijeron que reanudarían el camino al día siguiente. Dolf se puso furioso porque todavía había algunos niños enfermos, pero Dom Anselmus no quiso escuchar. Dolf lloró frente a la carreta y Dom Thaddeus, un fraile que se les había unido, le dijo que no llorara y que confiara en Dios. Al día siguiente el carromato se incendió de manera misteriosa y los dos frailes cayeron enfermos del estómago. Dolf se preocupó mucho; pensó que era un brote de cólera y que podían contagiar a muchos niños y padecer una importante mortandad, pero Leo le dijo que no se preocupara, que en una semana estarían bien pues él les había puesto algo en la comida. Con esto pudieron partir cuando ya todos estuvieron sanos.
Otra ocasión Nicolás, celoso de la fama que había adquirido Dolf, se enojó con él y le dijo que no tenía derecho a dar órdenes. Dom Anselmus, por su parte, le acusó de hereje y lo sometieron a juicio. Dolf se angustió mucho porque no conocía la mentalidad de las personas de esta época, si la hubiera conocido habría sabido que podía contar con la inquebrantable lealtad de sus amigos, pero él pertenecía al s. XX en donde el oportunismo y la perfidia imperaban, y la palabra, la amistad y la solidaridad se violaban fácilmente.
Dolf se defendió y alegó que no tenía poderes, sólo fuerza, salud y sentido común, y que esos eran dones de Dios. Dom Thaddeus le defendió y aseveró que Dolf era enviado de Dios para ayudar a Nicolás; para demostrarlo les enseñó una cicatriz que Dolf tenía en el brazo, diciendo que era muestra de la Santísima Trinidad. Más tarde Leo le preguntó si esa cicatriz era de una mordida de un lobo o de un perro. Dolf se rió y comentó que la cicatriz por la mordida de un perro por ahora le habían salvado.
El grupo estaba compuesto por más de 7000 niños, pero un día Fredo y otros 800 decidieron partir.
Ante la muerte de varios niños Dolf comprendió que en ese mundo sólo podrían sobrevivir los fuertes, los astutos y los espabilados. El escepticismo de Dolf era demasiado profundo, sus padres lo habían educado de una forma excesivamente materialista, por ello le resultaba difícil abandonarse a la voluntad de Dios, y le sorprendía mucho ver que a todos les resultaba fácil responsabilizar a Dios de sus más profundos deseos, emociones, e ilusiones.
Un día cruzaron un estrecho muy peligroso, llovía mucho y varios niños murieron por mordeduras de serpientes, otros por la caída de aludes y otros más por enfermarse de tos. Al fin lograron llegar a un valle, pero todos estaban tan cansados que hubo que obligarles a comer para que no enfermaran. Los vigilantes se dormían por cansancio, así que Dolf y Leo decidieron mantenerse despiertos ante la eventualidad de que apareciera cualquier animal. Más tarde Dom Thaddeus se quedó a cargo de la vigilancia, pero cuando Dolf despertó los niños estaban siendo atacados por unos jinetes, de inmediato pidió a María que se ocultara y fue a ver qué sucedía. Eran los enviados del conde Romhild de Scharnite, quien exigía el pago por haber transitado en sus tierras y requería le fueran entregados 50 niños. Ante la violencia con que Dolf reaccionó Dom Thaddeus le dio un golpe y lo ocultó.
Los jinetes se llevaron a más de 50 niños, por lo que Dolf hizo un plan secreto para asaltar el castillo y liberarlos; antes le encargó el ejército a Leo y junto con Carolus y 15 valientes pequeños se internaron en el bosque, se disfrazaron de demonios y lanzaron bombas de humo que Dolf había hecho con sus cerillos, carbón y excremento de aves. Los enemigos se asustaron tanto que de inmediato entregaron a los niños.
Otra noche muy fría los pequeños estaban mojados y cansados. Dolf no podía comprender por qué nadie se quejaban de que los niños nobles tuvieran el privilegio de dormir en una tienda, pero esa actitud formaba parte de su visión del mundo, es decir, en la Edad Media se pensaba que cada quien tenía su sitio.
En otra ocasión los niños habían sido capaces de ascender los Alpes mediando muchos peligros; por vez primera Dolf les había visto enfrentarse solos a su suerte. Realmente se sentía orgulloso de ellos. Fue entonces cuando Dolf comprendió plenamente el significado de la cruzada.
Después de atravesar los Alpes llegaron a Innsbruck en donde les recibieron muy bien, posteriormente a Bolzano y ahí, junto al lago, se quedaron unos días para descansar.
Más tarde, cuando atravesaban la llanura del Po, los campesinos del lugar les atacaron y muchos niños murieron en el combate; al ver la reacción de los niños Dolf pudo observar que los pequeños habían perdido su inocencia; se habían convertido en unos bárbaros muy lejos de la fe y del sentido místico de la cruzada.
Un día Carolus enfermó. Por los síntomas Dolf sabía que se trataba de un caso de apendicitis, pero habían transcurrido dos días y Carolus no había dicho nada, así que ya era demasiado tarde. Antes de morir Carolus nombró rey a Dolf; éste aceptó el cargo pero no antes de llegar a Jerusalén. Hilda sintió mucho su muerte y lloró desconsoladamente, mientras que Dolf se sintió terriblemente mal por no haber podido salvar a uno de sus mejores amigos.
Al llegar a la ciudad de Génova los pobladores les impidieron entrar. Dom Augustus se sintió aliviado, pero Dom Anselmus se puso furioso y se dirigió a la ciudad en busca de un señor para que intercediera y les dejaran pasar. Mientras, los niños levantaron su campamento cerca del mar.
Dom Augustus, con una gran carga en el corazón, confesó a Dolf el plan que tenían para los niños, querían venderlos a unos turcos que a su vez los revenderían como esclavos en África. Dolf se estremeció y comprobó entonces por qué habían tomado una ruta tan diferente a la que debían seguir para llegar a Jerusalén. Para ayudar a Dom Anselmus le sugirió que se confesara con Dom Thaddeus. Dolf comunicó a Leo lo que pasaba y junto con Hilda fueron a ver al conde de Génova, pues Hilda era noble y Leo hijo de un gran comerciante. Dom Thaddeus, por su parte, fue a ver al obispo de Génova quien seguramente evitaría que seres cristianos fueran vendidos a paganos.
Dolf organizó un consejo en la playa y reveló a los líderes de cada grupo lo que iba a pasar. Les habían dicho que Nicolás, como Moisés, abriría el mar en dos y de esta manera podrían pasar hasta llegar a Jerusalén. Esto, por supuesto, no sucedería, en cambio Dom Anselmus se presentaría con barcos para llevarles a Génova, es decir, todo era una trampa. Los niños se aprestaron a preparar a su gente.
Nicolás también había sido utilizado por Dom Anselmus, pero esto los niños no lo sabían, así que con gran resentimiento al día siguiente fueron en busca de Nicolás. Dolf tuvo que intervenir y protegerlo para evitar que lo lincharan.
Cuando Dom Anselmus se presentó se volcaron contra él y le dieron muerte en la playa. Desafortunadamente Dolf también participó en el asesinato por lo que se sintió terriblemente mal. Después de ese horrible altercado Dolf trató de mantener a todos ocupados. Los niños ya no eran los mismo; habían perdido la piedad y la inocencia.
El duque de Génova ofreció a algunos niños quedarse, entre ellos a Hilda, hasta que su padre fuera por ella. Los otros partirían en una nueva cruzada hacia Jerusalén. Nicolás se ofreció para dirigirlos pero muchos se quedaron en el camino. Leo se despidió en Pisa e insistió a Dolf y a María que se quedasen con él, sin embargo Dolf se sentía responsable de aquellos niños.
Dom Augustus partió con los que querían regresar a Colonia y Dom Thaddeus prefirió seguir con la cruzada. Cuando llegaron a Umbría, el Conde Ludovico les tendió una trampa pues necesitaba gente que defendiera su castillo contra un ataque, así que raptó a Nicolás y a dos más. Dolf se unió a los atacantes y les pidió ayuda. Ludovico, al ver que habían logrado liberar a María y a Peter, inició la lucha. Dolf cayó herido, cuando se recuperó vio que todo había terminado, que habían matado a los rehenes pero no sabía nada de María. Se desesperó buscándola entre los muertos y al no encontrarla lloró, se sintió culpable de perderla. Más tarde la encontró, la abrazó y por fin pudo dormir.
Leonardo les alcanzó y les comentó que se dirigía a Palermo para estudiar. Para entonces el ejército había disminuido de manera considerable, había muchos heridos y enfermos, pero aún así pudieron llegar a Bari. En el camino Leo le dijo a Dolf que Bari le iba a gustar mucho, ya que sabía que le agradaba visitar catedrales, y le contó que en la catedral de esta ciudad estaban los restos de San Nicolás, protector de los marineros, los niños y los enfermos, y que a los que peregrinaban hacia su tumba les daba salud, protección y corazón resuelto. Al llegar a la catedral Dolf rezó y dio gracias como nunca.
Cuando llegaron a Brindishi eran menos de un millar de niños. El obispo se sintió decepcionado porque la leyenda contaba que iban más de 30,000 niños. El clima estaba demasiado frío, así que decidieron permanecer resguardados en las ruinas de una antigua abadía hasta que mejorara el tiempo. El obispo de Brindishi les dijo que era muy difícil que llegaran a Jerusalén, pero que les daría una nave para que los llevara a Venecia y ahí podrían zarpar hacia su destino. También les invitó a quedarse a pasar el invierno para después partir.
Leo mostró a Dolf una cajita que había encontrado en Bari. Dolf ,al verla, se puso muy nervioso porque era de aluminio y en esa época este metal aún no existía; la abrió y vio que era un mensaje del futuro y que le estaban buscando. Preguntó a Leo en dónde la había encontrado y éste le dijo que hacía una semana la había hallado fuera de la catedral de Bari. El mensaje decía que si era recibido le colocara en el mismo lugar y que en 24 horas más, cuando la cajita desapareciera, Dolf sería recogido. Dolf lloró porque pensó que había vuelto a quedarse en la Edad Media; extrañaba su mundo, pero pensó que si lo habían encontrado ahí era porque el chico que había partido en su lugar les había informado del lugar, así que se tranquilizó al pensar que le seguirían buscando. Sus padres conocían por supuesto que a Dolf le encantaban las catedrales y que seguramente elegirían otra para poner una nueva cajita. Pidió a todos los niños que si veían una le informaran de inmediato y observaran bien el lugar en donde la habían encontrado.
Leo estaba muy sorprendido por la reacción de Dolf, así que éste le explicó de lo que se trataba. Dolf estaba preocupado por los niños, sobre todo por María a quien no podía llevar consigo. Leo le tranquilizó y le dijo que la llevaría a su casa a Pisa para que la educaran y que después se casaría con ella.
Dolf se sintió celoso al principio pero después se alegró. Dom Thaddeus seguiría con la cruzada hacia Jerusalén y no dejaría a los niños hasta que estuvieran sanos y salvos. Dolf se sintió aliviado de su responsabilidad y decidió quedarse ahí para esperar otro mensaje.
Frank encontró otra cajita y se la dio a Dolf, quien la puso en el sitio en donde había sido encontrada con la respuesta al mensaje. Estaba realmente feliz porque al día siguiente por fin estaría en casa con sus padres. Esa noche se despidió y dijo a Dom Thaddeus lo excelentes que eran las personas de ese siglo. Había aprendido bondad, amor al prójimo y lealtad. Dom le respondió que sólo actuaban como cristianos.
Desde muy temprano llegó a Brindishi, en el día de la procesión de San Mateo. Había tanta gente que le empujaban y con gran esfuerzo él pudo mantenerse en su sitio. Cuando casi era la hora acordada trató por todos los medios de no moverse; de pronto sintió que alguien lo abrazaba, era su madre en el laboratorio de Amsterdam.

ANÁLISIS DE COMPORTAMIENTOS

1. OBJETIVOS Y CRITERIOS PARA EL ANÁLISIS
· Analiza el porqué las personas de esa época le enseñaron a Dolf lo que es la bondad, el amor al prójimo y la lealtad.
· ¿Cuál era la diferencia que Dolf veía entre los cristianos de esa época y los del s. XX?
· Analiza las virtudes: amistad, confianza, esfuerzo, preparación, coherencia, responsabilidad, servicio y sentido social.

2. ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES

PROTAGONISTAS
Nombre: Dolf
Papel protagonizado: Niño que viaja al pasado.
Comportamiento virtuoso: Fuerte, sentido común, buena memoria, responsabilidad, sentido social, valentía.
Causas de su comportamiento: tenía conocimientos de varias cosas porque vivía en el siglo XX. Era valiente, no se conformó con lamentarse por haberse perdido en el tiempo sino que se integró, participó y ayudó en donde se le necesitaba. Era escéptico al principio pues era lo que había aprendido en su casa; también desconfiado pues vivía en una época difícil.
Consecuencias de su comportamiento: Salvó muchas vidas al ayudar a organizar la cruzada. Aprendió mucho acerca de lo que es la verdadera amistad, la confianza, la fe, el esfuerzo, la fragilidad de la vida, y se sintió útil y feliz al dar lo mejor de sí mismo para servir a los demás.

ANTAGONISTAS

Papel protagonizado: Dom Anselmus
Comportamiento no virtuoso: Era una persona muy ambiciosa que se hizo pasar por cura para manipular y engañar a los niños según su conveniencia.
Causas de su comportamiento: Ambición, poco respeto a la dignidad y a la libertad de las personas. Engañaba y manipulaba a los niños y a los padres de algunos niños para poder llevárselos y venderlos como esclavos.
Consecuencias de su comportamiento: fue muerto por los niños de forma muy violenta, nadie lo quería, le obedecían por miedo y por la autoridad que como adulto representaba para ellos. Por su ambición y capricho, muchos niños murieron.

PERSONAJES SECUNDARIOS

Papel protagonizado: Carolus
Comportamiento: era un niño noble que fue nombrado el rey de la cruzada de los niños y como tal se comportaba; se ofrecía a ayudar en todo lo que fuera necesario, nunca se quejó y confiaba plenamente en su gente. Era valiente, trabajador, generoso, sencillo, amable y simpático.
Causas de su comportamiento: buena educación, gran disponibilidad ante el servicio, gran sentido religioso y mucha fe en el sentido de la cruzada, amor a su pequeña reina y a su gente.
Consecuencias de su comportamiento: Ayudó mucho a Dolf para organizar la cruzada, pero a causa de no mostrar su dolor, murió de apendicitis aguda.

Papel protagonizado: Dom Thaddeus
Comportamiento: un cura que se unió a la cruzada porque Dios le pidió que cuidara de esos niños. Daba un buen ejemplo con sus acciones, les devolvió la esperanza y la piedad que habían perdido en el camino, les recordó el verdadero sentido de su sacrificio y además se responsabilizó del bienestar y futuro de cada uno de los niños de la cruzada.
Causas de su comportamiento: actuaba según la voluntad de Dios, amor al prójimo, conocía su lugar y la importancia de hacer bien su trabajo.
Consecuencias de su comportamiento: ayudó, dio esperanza, devolvió la fe a muchos y se la dio a otros como a Dolf. Dio verdadero sentido al sacrificio de los niños, regresó la paz a Dom Augustus al administrar el sacramento de la confesión.

3. COMPORTAMIENTOS A SEGUIR
· No quedarnos pasivos ante la injusticia y ante las necesidades de los demás.
· Compartir con paciencia e interés nuestros conocimientos.
· Ser agradecido por lo que se nos da, por ejemplo el tiempo, la amistad, el cariño y la dedicación.
· Tener un corazón sensible ante las necesidades y carencias de los demás, él no quedarnos sordos y quietos ante el sufrimiento ajeno.
· Proponer lo que pensamos que puede ser bueno, no tener miedo a intervenir y a comunicar nuestras ideas.
· La capacidad de sacrificio de Dolf al ofrecerse a ayudar.
· No olvidar que teniendo sentido común y conciencia social podemos ayudar mucho a los demás.
· La valentía, sinceridad y el arrepentimiento sincero de Dom Augustus al confesar su error.
· La responsabilidad de Dom Thaddeus para cuidar a los niños.
· Poner lo mejor de nosotros mismos en el trabajo en equipo.

COMPORTAMIENTOS A EVITAR
· Ingenuidad e ignorancia como Nicolás, que aunque su intención era buena, su fe no era muy sólida pues no se basaba en razones sino en falsedad y orgullo.
· El escepticismo de Dolf que era demasiado y le resultaba muy difícil abandonarse a la voluntad de Dios.
· Responsabilizar a Dios por nuestras faltas, deseos, emociones, venganzas e ilusiones.
· Pensar que somos autosuficientes y que no necesitamos la ayuda de Dios, como les pasó a los niños pues ya no eran inocentes, sino bárbaros lejos de la fe y del sentido místico de la cruzada.
· Dejar entrar en nosotros el odio y la venganza a tal punto que no seamos capaces de controlarnos.

5. APLICACIÓN PRÁCTICA
Conocimientos: poner más atención y valorar todo tipo de información y de conocimientos pues nos pueden ayudar en situaciones diversas. Ir más allá de la mera información y reflexionar en la utilidad que pueden representar en mi vida y en la de los demás.
Habilidades: para saber hablar y motivar a la gente a hacer algo por el bien de todos. Habilidad para organizar y repartir tareas. Reconocer los propios talentos y ponerlos al servicio de los demás. Utilizar mi sentido común según sea el caso.
Actitudes: poner al servicio de los demás lo que yo tengo y soy. Ser valiente y aceptar la realidad y tratar de realizarme en ella. Sencillez para reconocer mis límites y reconocer las capacidades de los demás. Amistad para ser leal. Darme a mis amigos con responsabilidad. Cumplir con mis obligaciones lo mejor que pueda.

ACTIVIDADES

1. FRASE DESCRIPTIVA
“No importa dónde te encuentres, lo importante es poder servir a los demás, poniendo lo mejor de nosotros mismos y lograr ser feliz en cada situación.”

2. ACTIVIDAD LITERARIA
· Imagina que viajas a través del tiempo. Escoge la época que más te guste y escribe en unos cuantos renglones cuáles son las principales cualidades y virtudes de las personas de esa época. Explica él porqué de tu suposición y describe brevemente qué te hace suponerlo.
· Piensa en el tema de una Campaña sobre la amistad en donde se manejen conceptos como confianza, solidaridad, servicio, amor y esfuerzo común.

3. OPINIÓN PERSONAL

4. PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR EN GRUPO
· Analicen en equipos el significado del siguiente párrafo y digan qué piensan sobre él:
Otra ocasión Nicolás, celoso de la fama que había adquirido Dolf, se enojó con él y le dijo que no tenía derecho a dar órdenes. Dom Anselmus, por su parte, le acusó de hereje y lo sometieron a juicio. Dolf se angustió mucho porque no conocía la mentalidad de las personas de esta época, si la hubiera conocido habría sabido que podía contar con la inquebrantable lealtad de sus amigos, pero él pertenecía al s. XX en donde el oportunismo y la perfidia imperaban, y la palabra, la amistad y la solidaridad se violaban fácilmente.
· En equipos reflexionen en las virtudes que caracterizan a su generación. Escriban cinco y justifiquen ante el grupo su respuesta.
· Reflexionen en cómo influye el tratar y el convivir con los demás para conocernos más y para sacar lo mejor que de nosotros mismos.
· Analicen qué es lo que más admiraba Dolf de Leo.
· Analicen cómo se dio el proceso de conversión, de amor y de confianza en la religión de Dolf, y a qué se debió.



 
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