Gobiernos y Leyes
Verónica Pérez Nieves

Aunque actualmente México es una república democrática, representativa y federal, esto no siempre fue así.
Tuvieron que pasar muchas cosas para que los mexicanos pudieran elegir a las personas que los representan y gobiernan. Durante largo tiempo hubo luchas entre quienes deseaban que México fuera una república federal (un grupo de estados libres y soberanos que se unen para tomar las decisiones más importantes para el país) y los que querían que fuera una monarquía (que estuviera gobernado por un rey) o por lo menos una república centralista (que tuviera un gobierno central muy poderoso encargado de resolver los asuntos importantes sin consultar a los gobiernos de los estados).

En el siglo XIX esa diferencia de ideas causó constantes enfrentamientos entre los liberales (federalistas) y los conservadores (centralistas).

Los liberales formaron un partido político en el que había escritores, maestros, periodistas, abogados, militares y algunos criollos que deseaban cambios en la forma de vida y de gobierno en el país. Querían que los mexicanos gozaran de más derechos y libertades, que la tierra estuviera mejor repartida, que todos fueran iguales ante la ley, que terminaran los privilegios de los militares y el clero y que México fuera una República Federal formada por estados libres pero unidos para solucionar los problemas nacionales.

Los conservadores, a su vez, hicieron un partido político integrado por los jefes del ejército, los dirigentes del clero y personas muy ricas y poderosas que deseaban conservar los privilegios que habían tenido desde la época colonial.
Querían, además, que México estuviera gobernado por un rey (de preferencia extranjero) o que por lo menos fuera una República Centralista en la que un gobierno central resolviera todos los asuntos importantes sin tomar en cuenta la opinión de los gobiernos de los estados.

Liberales y conservadores se habían enfrentado constantemente desde las primeras décadas del siglo XIX, pero al terminar la dictadura de Santa Anna su rivalidad se volvió más importante que nunca porque los liberales tomaron el poder y comenzaron a hacer cambios que perjudicaban a los conservadores.

Luego de que Santa Anna abandonó México, Juan Álvarez (militar liberal que había encabezado la Revolución de Ayutla) fue electo presidente interino del país. Sólo gobernó unos cuantos meses ayudado por un gabinete formado por el científico Melchor Ocampo, el poeta Guillermo Prieto, los abogados Benito Juárez y Ponciano Arriaga, el economista Miguel Lerdo de Tejada y el experimentado político Ignacio Comonfort a quien dejó la presidencia de México en 1855.
Durante el gobierno de Comonfort hubo muchos enfrentamientos entre los liberales y los conservadores, ya que estos últimos no aceptaron las Leyes de Reforma ideadas por el gobierno. Entre las más importantes estaban:

1. La Ley Juárez: propuesta por Benito Juárez en 1855, decía que todos los mexicanos eran iguales ante la ley y que se terminaban los privilegios del clero y los militares.
2. La Ley Lerdo: hecha por Miguel Lerdo de Tejada en 1856, establecía que todas las casas y terrenos pertenecientes a agrupaciones civiles o religiosas que no estuvieran ocupadas debían venderse a las personas que desearan comprarlas para darles un mejor uso.
3. La Ley Iglesias: redactada por José María Iglesias en 1857, prohibía a la Iglesia controlar los cementerios y el cobro de derechos parroquiales.
Mientras tanto, el presidente Comonfort hizo una convocatoria para que se formara un nuevo Congreso encargado de escribir una nueva constitución política. El Congreso estuvo formado por distinguidos políticos liberales: Ponciano Arriaga, Francisco Zarco, Ignacio Ramírez, Melchor Ocampo y Valentín Gómez Farías.
Después de trabajar varios meses, terminaron de escribir una nueva constitución en 1857. Decía, entre otras cosas:

1. Que el gobierno en México sería republicano, representativo y federal.
2. Que la República Mexicana estaría integrada por 23 estados, un territorio y un Distrito Federal.
3. Que los ciudadanos mexicanos tenían derecho a votar para elegir a sus gobernantes.
4. Que el gobierno estaría formado por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
5. Que los mexicanos gozarían de más derechos y libertades tales como: la de imprenta, enseñanza, industria, comercio, trabajo, asociación y la de tener la religión de su preferencia.
6. También decía que para proteger estas garantías individuales los mexicanos podían solicitar un amparo, es decir, un procedimiento legal que los defendería en caso de que no se cumplieran sus derechos.

Esta nueva Constitución Mexicana otorgaba más derechos a los ciudadanos, muchos de los cuales son garantizados por las leyes que actualmente tenemos.
A pesar de esto, el presidente Comonfort no la puso en práctica porque estaba temeroso de la reacción de los conservadores.
Entonces, los conservadores, que tenían como jefe al general Félix Zuloaga, escribieron un documento llamado “Plan de Tacubaya". Este plan pedía que la Constitución de 1857 fuera anulada para que se hiciera otra de acuerdo con sus intereses.




 
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