Fisiología del esqueleto.
Roberto Cruz

El esqueleto es el armazón que soporta nuestro cuerpo, protege nuestros órganos y permite nuestros movimientos. De gran robustez y ligereza, el esqueleto es un tejido dinámico, continuamente en fase de remodelación.
La ciencia que estudia la estructura, funciones y patologías óseas es la osteología.


Las funciones básicas del esqueleto son:
1. Soporte: los huesos proveen un cuadro rígido de soporte para los músculos y tejidos blandos.

2. Protección: los huesos forman varias cavidades que protegen los órganos internos de posibles traumatismos. Por ejemplo, el cráneo protege al cerebro de los golpes, y la caja torácica, formada por costillas y esternón, protege a los pulmones y al corazón.

3. Movimiento: gracias a los músculos que se insertan en los huesos a través de los tendones y su contracción sincronizada, se produce el movimiento.

4. Homeostasis mineral: el tejido óseo almacena una serie de minerales, especialmente calcio y fósforo, necesarios para la contracción muscular y otras muchas funciones. Cuando son necesarios, el hueso libera dichos minerales en la sangre que los distribuye a otras partes del organismo.

5. Producción de células sanguíneas: dentro de cavidades situadas en ciertos huesos, un tejido conectivo denominado médula ósea roja produce las células sanguíneas rojas o hematíes mediante el proceso denominado hematopoyesis.

6. Almacén de grasas de reserva: la médula amarilla consiste principalmente en adipocitos con unos pocos hematíes dispersos. Es una importante reserva de energía química.




 
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