Características del sistema nervioso
Roberto Castro

Irritabilidad es la propiedad que tiene la materia viva de responder o reaccionar ante cualquier estímulo del medio. La reacción es la respuesta del organismo a tal estímulo.

Estímulo es toda modificación, cambio o variación del medio capaz de hacer reaccionar al ser vivo; es decir, de provocar una respuesta.

Los estímulos que actúan sobre los seres orgánicos son muy numerosos. Cuando los capta la materia viva, los seres orgánicos reaccionan, según los casos, de manera particular.

Entre los estímulos que actúan sobre los seres vivos podemos mencionar los mecánicos, los luminosos, los térmicos, y los producidos por sustancias químicas, tales como el agua, el dióxido de carbono, el sodio, el potasio, el calcio, el oxígeno, etcétera.

Los distintos estímulos pueden provocar respuestas diferentes en los seres vivos, pero es conveniente aclarar que para que haya una respuesta es necesario que el estímulo alcance cierta intensidad.

Si durante la noche colocamos en un lugar adecuado una fuente luminosa, algunos insectos serán atraídos por el estímulo y poco tiempo después los veremos volar alrededor del foco o de la vela encendida. Al acercarse, los insectos responden al estímulo luminoso. Si en un portaobjetos colocamos una gota de agua donde existan paramecios, e iluminamos un solo lado de la preparación, observaremos a través del microscopio que dichos paramecios se concentran en el sitio iluminado, es decir, responden al estímulo luminoso. Si estos mismos organismos son sometidos a una corriente eléctrica de pequeña intensidad, colocando los polos de un circuito en el portaobjetos, observaremos que los paramecios se sitúan en el cátodo, o polo negativo, lo que demuestra que existe respuesta al estímulo eléctrico.

Por todo lo anteriormente descrito podemos afirmar que la materia responde a los estímulos del medio.

En los animales multicelulares existen grupos de células especializadas con funciones específicas. A pesar de su especialización estos grupos de células no actúan independientemente, sino de forma coordinada. En los animales multicelulares esta coordinación es realizada por su sistema nervioso.
El sistema nervioso, en su trabajo específico, regula el ciclo estímulo-respuesta. Para que esta coordinación sea posible es necesario:

a) Que existan estructuras receptoras que capten el estímulo.

b) Que este estímulo sea conducido por neuronas sensitivas hasta los centros coordinadores.

c) Que los centros coordinadores puedan transmitir órdenes, a través de neuronas motoras, hasta los órganos efectores.

d) Que los órganos efectores, músculos y glándulas generalmente, respondan a las órdenes transmitidas por los centros coordinadores.
Cuando por accidente nuestro dedo se apoya en la punta de un alfiler el estímulo llega a la médula espinal a través de las neuronas sensitivas, e instantáneamente el centro nervioso envía una orden a través de las neuronas motoras para que retiremos con rapidez la parte de nuestro cuerpo que está en peligro.
El sistema nervioso de los animales multicelulares ha pasado por distintas etapas evolutivas que, en términos generales, son las siguientes.

· Sistemas nerviosos difusos.

· Sistemas nerviosos ganglionares.

· Sistemas nerviosos tubulares.

Los sistemas nerviosos difusos son muy rudimentarios y están constituidos por una red de células nerviosas distribuidas en todo el cuerpo del animal. Entre los animales que tienen sistema nervioso difuso mencionaremos a la hidra.
Los sistemas nerviosos ganglionares son poco más evolucionados que los difusos; ya presentan un centro coordinador, el cual tiene ramificaciones nerviosas que se distribuyen por todo el cuerpo del animal.
El sistema nervioso tubular es característico de los vertebrados; está colocado en posición dorsal, y protegido por una estructura ósea formada por vértebras y huesos de la bóveda craneana.

Como el resto de los animales, el hombre vive en un ambiente. Este ambiente está formado por las plantas, los animales, el medio físico e incluso el resto de los hombres que lo rodean.

El ambiente que rodea al hombre no es siempre igual. En él se producen variaciones, a las que el hombre debe responder.

Cualquiera de estas variaciones que se producen en el medio que rodea al hombre supone para él un estímulo. Un estímulo puede ser, por ejemplo, una variación de temperatura, la presencia de un animal peligroso, la proximidad de otro hombre, etcétera.

Para cada uno de estos estímulos el hombre elabora una respuesta. Esta respuesta puede variar desde un simple parpadeo hasta una veloz carrera. La primera función del sistema nervioso es seleccionar el tipo de respuesta que el hombre debe dar a cada uno de los estímulos que le llegan del medio que lo rodea.

Sin embargo, no es ésta la única función del sistema nervioso. Ya has visto que el hombre posee gran cantidad de órganos, que se agrupan formando aparatos y sistemas. La segunda misión del sistema nervioso es la de controlar todos estos aparatos para que funcionen de una forma coordinada.

Para llevar a cabo estas dos funciones, el sistema nervioso está formado por un conjunto de células muy especializadas que forman el tejido nervioso. Estas células se llaman neuronas.

Las neuronas son unas células que poseen una serie de pequeñas ramificaciones llamadas dendritas y una ramificación más larga llamada cilindro-eje.
Las neuronas se pueden unir entre sí, de forma que las dendritas de una neurona se unen a las de la siguiente, formando una estructura alargada llamada fibra nerviosa.

Las fibras nerviosas, a su vez, se unen formando otras estructuras más compactas, llamadas nervios.



 
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