Flora y fauna de la selva
Roberto Castro.

La vegetación es la más variada y exuberante de la Tierra. Las temperaturas elevadas y la humedad excesiva originan varios estratos o pisos de árboles, que luchan por alcanzar la luz, a la que llegan sólo los ejemplares gigantes que se elevan hasta una altura de 40 a 50 metros.

En las alturas las copas de los árboles se entrelazan con miles de enredaderas y forman una cubierta que impide el paso de la luz solar, y sirve de habitación a gran número de animales, como monos y pájaros de diversas especies, que rara vez o nunca descienden al suelo.

Otro nivel lo forman árboles de 10 a 20 m de altura, y más abajo, en otros niveles, crecen árboles más pequeños que reciben los pocos rayos de Sol que logran traspasar la espesura. En la mayoría de los troncos se distinguen plantas epífitas tan abundantes, a veces, que cubren totalmente tronco y ramaje.

En el piso inferior cientos de especies de arbustos se elevan sobre un suelo cubierto de hojas, ramitas, desechos de animales e insectos muertos, en proceso de descomposición.

El calor húmedo, la semioscuridad de las regiones bajas, el exceso de lianas y bejucos, dificultan la penetración del hombre a la selva, posible sólo a través de los ríos, que constituyen la principal vía de comunicación en estas regiones.

Es tan notable la variedad de especies en esta región que en una zona de sólo dos hectáreas fueron identificadas en Guyana (antigua Guayana Inglesa) más de 150 especies leñosas y, en un solo árbol, 80 especies distintas de plantas.

Muchas plantas fanerógamas comerciales son originarias de la selva. Entre las de mayor valor comercial se encuentran la caoba, el ébano, diversas variedades de plátano, el cacao, el cocotero, el cedro rojo, el chicozapote de México, cuyos frutos son comestibles y del que se extrae el látex (chicle) que es la materia prima con la que se elabora la goma de mascar; el ricino, el palo de Campeche, el mangle, plantas trepadoras y epífitas como las lianas y las orquídeas, la ceiba, cerca de 20 especies arbóreas del género Hevea, propias de América, de las que se obtiene el látex especial para elaborar hule, tales como Hevea benthamiana, H. guyanensis, H. spruceana y Hevea brasiliensis, esta última la más productiva, propiamente llamada árbol del caucho porque proporciona el 90% de toda la materia prima que se consume en el mundo para las usos correspondientes.

Hevea brasiliensis, cuando crece en forma silvestre alcanza una altura de 20 a 30 m, pero cuando se le cultiva su talla es bastante menor. Toda la planta está recorrida por vasos que conducen látex, pero son más abundantes debajo de la corteza, a poca distancia del cambiurn. Cuando la planta tiene cinco o siete años de edad, se empiezan a practicar incisiones en la corteza por las que emana el látex. Una planta en buenas condiciones produce hasta 15 kg de caucho al año. Esta planta fue adaptada a tierras selváticas de Asia y África por ingleses y holandeses.

En la selva se desarrollan también criptógamas tales como grandes helechos, musgos y líquenes, estos últimos con frecuencia se apoyan en las ramas de los árboles.


Fauna
La diversidad de árboles, epífitas y plantas menores que componen la selva, son la base para el desarrollo de numerosas especies animales. Predominan los monos araña que están comprendidos en cinco especies. Son muy comunes en las selvas mexicanas, frecuentes también en América del Sur las ardillas comunes, los jaguares, los jabalíes que frecuentemente se desplazan a las sabanas.

Entre las aves podemos ver papagayos de distintas especies, quetzales, lechuzas, colibríes, de color verde, muy común en México. Todas estas aves tienen regularmente plumajes vistosos y coloridos.

Los reptiles también abundan: lagartijas de distintos tamaños, cocodrilos de varias especies como Crocodylus palustriz, también llamado "de los pantanos" muy difundidos en la India, Ceilán y Birmania: Crocodylus acutus, propio de América. Asimismo, en la selva habitan culebras como las boas (Python) que llega a medir hasta 10 metros de longitud; serpientes como los coralillos que no llegan a medir más de metro y medio y de los que existen varias especies, por ejemplo Micrurus spixii; son comunes las serpientes de cascabel (Crotalus durissus) abundantes en un área que va desde el sur de México hasta el oeste de los Andes, abarcando la zona comprendida entre los paralelos 20º y 36º. Estas últimas, como los coralillos, pueden matar a un hombre con su veneno.

El número de insectos es impresionante. Muchos de ellos apenas se distinguen ya que semejan hojas, ramas o desechos; multitud de hormigas y termitas se encuentran por doquier.

En las zonas pantanosas son frecuentes los anfibios de brillantes colores y los peces de gran variedad de formas y coloraciones; uno de ellos, el arapaima amazónico, el mayor pez de agua dulce conocido, llega a medir hasta cuatro metros y a pesar más de 200 kg.

La voracidad de algunas especies, como la temible piraña o caribe, se ha hecho famosa. La dentición poderosa de estos animales que atacan en cardúmenes a sus víctimas, puede causar la muerte de grandes mamíferos, por ejemplo de los bovinos.




 
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