Flora y fauna de la tundra
Roberto Castro.

Cuando llega el verano y se funde parte de la nieve acumulada sobre el terreno, el agua, que no puede penetrar a través de¡ subsuelo helado, ni correr debido a la poca inclinación del relieve, forma pantanos de diversas dimensiones.

A medida que transcurre el verano los días se alargan, las temperaturas se elevan y alcanzan hasta 6 o 7 ºC y los sucios se calientan al absorber los rayos del sol que permanecen en el firmamento gran parte del día. Durante este breve verano las hierbas cubren la tundra de color verde, y una semana después, cuando florecen semejan una alfombra de vivos colores. Más tarde, en los pocos días que corresponden al otoño aparecen las bayas y semillas. Los pantanos se cubren de musgo y sus orillas son invadidas por plantas acuáticas. En las comarcas rocosas crecen líquenes que sirven de alimento a los herbívoros. Estas plantas se desarrollan con gran lentitud y cuando a través de los siglos entran en descomposición constituyen un suelo fértil en el que pueden crecer otros vegetales.
El liquen, por ejemplo, es una sociedad (simbiosis) de dos plantas: un hongo y un alga verde. El primero se fija en una superficie rocosa y produce un tejido esponjoso, en el que almacena agua. Este tejido sirve de albergue al alga. Ésta produce alimento por fotosíntesis y lo comparte con el hongo.
En algunos sitios de la tundra crecen arbustos, entre ellos abedules, saúcos y abetos enanos, muchos de los cuales se desarrollan horizontalmente, sobre el suelo, como una protección contra los fuertes vientos.

En los países tropicales, como México y los de Centroamérica, existe el tipo de tundra llamada alpina porque se origina en las montañas elevadas.
En nuestro país se localiza en los volcanes de mayor altura como el Pico de Orizaba, el Popocatépetl y el Iztacíhuatl, que se elevan a más de 5 000 m. Los vegetales predominantes son gramíneas y líquenes que cubren extensas zonas rocosas. También en la zona andina de Sudamérica existe una tundra alpina, conocida como puna o páramo.

Contra lo que se piensa, la tundra es rica en especies animales. Muchos de ellos la habitan en forma permanente y otros permanecen en ella sólo en verano.

A la llegada del verano se originan en lagos y pantanos enjambres de mosquitos y moscas, que constituyen verdaderas plagas para el hombre y otros mamíferos, y suculento alimento para las aves migratorias que llegan por millares.

Las larvas de los insectos son consumidas por patos, cisnes y gansos. Numerosas aves canoras se nutren de semillas, bayas e insectos y son perseguidos, a su vez, por predatores.

Sólo cinco o seis de las especies de aves habitan en la tundra en forma permanente; una de las más notables es el lagópodo que cambia su plumaje de verano, de manchas parduscas, por otro totalmente blanco, en invierno.

Entre los mamíferos destacan el zorro ártico, la liebre, que conserva todo el año su pelaje blanco y el armiño o comadrona que como el lagópodo se protege con mimetismo, cambiando en invierno su piel café por otra blanca, muy codiciada por los cazadores.

Hay numerosos roedores. Uno de los más notables, el lemming, almacena en agujeros y hendiduras de rocas, hojas y raíces para el invierno. Durante esta estación habita bajo el suelo, donde construye un verdadero laberinto de túneles. Constituye, por su abundancia, un importante alimento de numerosos predatores.

El número de lemmings crece con gran rapidez y cuando el alimento es insuficiente, toda la población se pone en marcha, en línea recta, sin que la detengan comarcas nevadas, lagos, arroyos ni montañas. Durante su migración marchan tras ellos varios predatores mamíferos y aves, que los atacan y devoran.

Cuando el lemming llega al mar no se detiene y con frecuencia grupos completos se han ahogado, dando origen a la leyenda de que estos animalitos se suicidan cuando se produce un exceso de población.
Entre los mamíferos de mayores dimensiones se encuentran el oso gris, que es omnívoro, el lobo gris, el toro almizclero y el reno habitante de la tundra europea y asiática. El equivalente americano del reno es el caribú que se encuentra aún en estado salvaje.
Las zarpas del oso polar terminan en gruesas y correosas plantas que le permiten aferrarse al hielo sin resbalar; la piel lanuda de los dedos le ayuda a caminar entre la nieve. Su piel, gruesa y aceitosa, le protege del frío. Es un enemigo peligroso porque, no obstante sus 700 kg de peso, puede desplazarse a velocidades mayores de 40 km/h.

Hasta ahora, el único animal de la tundra que ha sido domesticado es el reno. Los habitantes del norte de Europa y Asia le han pastoreado desde hace miles de años. En nuestros días sigue siendo el principal recurso de los lapones, quienes consumen su leche y carne y utilizan su piel en la construcción de sus habitaciones.
A fines del siglo pasado, el misionero norteamericano Sheidon Jackson, importó 1 200 renos siberianos para suministrar a los esquimales de Alaska una fuente de recursos, pero éstos no mostraron ningún interés en abandonar su vida de cazadores y dedicarse a la crianza de estos animales.

El Gobierno de Canadá repitió la experiencia con los esquimales de este país con idéntico resultado. Se inició entonces, en 1959, un nuevo proyecto de crianza de renos en gran escala, a cargo del gobierno que está convirtiendo a la tundra canadiense en zona ganadera.
Hay también abundante fauna en el océano Ártico. Durante el verano, cuando la luz solar penetra en las aguas, se multiplican rápidamente las diatomeas y otras plantas superficiales. Los diminutos animales que constituyen el zooplancton se alimentan durante el verano de estas plantas o de otros animales, y constituyen a su vez alimento de peces, focas y aves. La cadena prosigue cuando los peces son devorados por las focas y ballenas.

Cuando llega el invierno, la superficie de las aguas se biela, la luz se refleja en otras partes y al suspenderse la fotosíntesis, el alimento escasea en la superficie y el zooplancton se hunde mientras transcurre esta estación. Las aves, focas y otros predatores emigran para después regresar hasta el verano siguiente.



 
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