Origen y clasificación de los peces
Roberto Castro.

La vida se inició en el agua hace más de 400 millones de años. Fueron unas plantas microscópicas las que comenzaron a alimentarse de otras, evolucionando en animales. Poco a poco aumentaron de tamaño. Fue aquí donde se produjo ya una división de especies. Una parte de estos animales primitivos evolucionaron convirtiéndose en medusas, gusanos, caracoles y otros animales invertebrados. La otra parte desarrolló una espina dorsal dando así origen a los primeros vertebrados: los peces. Éstos desarrollaron aletas y comenzaron a respirar por branquias (aunque una pequeña parte lo hacía por pulmones). Finalmente, algunas de las especies de peces existentes salieron a tierra firme dando lugar, con el paso del tiempo, a la gran variedad de especies terrestres de hoy en día.

Pero será de ese grupo de peces que se quedó en el agua del que nos ocuparemos a lo largo del trabajo.

Actualmente se pueden clasificar en:

1. CICLÓSTOMOS: (sin mandíbula) Lamprea.

2. CONDRICTIOS: (esqueleto cartilaginoso) mantarrayas, tiburones, carpas, peces linterna, trucha, bacalao.

3. TELEÓSTOMOS: (esqueleto óseo) esturión, anguila, arenque, salmón, trucha, caballitos de mar, perca, lenguado, celacanto y peces pulmonares.


ô El interior de un pez no ofrece muchas diferencias respecto del resto de los animales vertebrados, incluyendo los mamíferos. En un pez los órganos internos ocupan una muy pequeña parte de su cuerpo, ya que está compuesto, en su mayoría, por músculos.

ô En el pez el corazón ejerce una tarea mucho más sencilla de la que ejerce en el cuerpo humano. Simplemente bombea la sangre por los vasos sanguíneos. Por las arterias circula la sangre limpia, y por las venas la contaminada.

ô Los peces, a diferencia de los mamíferos, mantienen desarrollado el apéndice, llamado vejiga natatoria, que les sirve para flotar mientras no están nadando. No todos los peces la poseen, ya que los que nadan muy deprisa, y los de las profundidades, se sirven de una piel muy grasa para flotar (en el caso de los tiburones se trata del hígado). Otros peces de la capa superficial pero que viven en el lecho marino, como el lenguado, carecen de ella, ya que no necesitan nunca estar a flote.

ô La capacidad sensorial de los peces es muy distinta de unos tipos a otros. Así, los de esqueleto cartilaginoso, como es el caso de los tiburones, carecen casi por completo del sentido de la vista, y se rigen en todo momento por su olfato. Por el contrario, los peces óseos complementan su deficiente sentido del olfato con su agudísima vista.

ô Los peces poseen un sexto sentido. Se trata de una banda que les recorre por el medio el cuerpo, desde las branquias hasta el comienzo de la aleta caudal. Es un tubo que se encarga de recoger las vibraciones del agua que hay a su alrededor. De esta forma el pez detecta a los seres que vienen nadando hacia él, incluso antes de verlos.

ô Los peces carecen de párpados.

ô El sistema respiratorio de los peces está formado por branquias en lugar de los pulmones que poseen los mamíferos, pero esto lo trataremos más adelante.

ô Los peces son animales de sangre fría. Por eso un cambio brusco de temperatura los podría matar. Como las aguas terrestres no suelen cambiar de temperatura bruscamente, ya que son malas conductoras del calor, los peces no se han de preocupar demasiado por ello.

ô Los peces gastan muy poca energía en sus movimientos, ya que su cuerpo resbaladizo y de forma aerodinámica les permite moverse fácilmente en el agua.

ô Los peces de agua dulce nunca beben agua. Los de agua salada lo hacen en grandes cantidades. Esto es debido a que los peces fluviales poseen más sal en su organismo que la que pueden encontrar en el agua, por lo que ésta penetra a través de su piel automáticamente. Los peces marinos, por el contrario, contienen en su cuerpo menos sal que el océano, lo que les obliga, como ya he dicho, a beber.

El cuerpo de un pez está adaptado al desplazamiento por el agua, y eso se demuestra en una serie de características, como por ejemplo su clara forma hidrodinámica que no ofrece ninguna resistencia y les permite desplazarse por su medio sin ninguna dificultad. Como ya dijimos antes, poseen una capa de un líquido viscoso llamado mucosa que deja que el agua “resbale” por ellos sin frenarles.

Los peces, salvo raras excepciones, nadan de forma serpenteante, agitando el cuerpo y la cola. La propulsión la consiguen presionando contra el agua, como haría una serpiente en el terreno.



 
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