Las figuras del pesebre
Laura de Julián

En Nochebuena, invita a tu familia a participar en un hermoso y entretenido juego navideño. Cada figura del pesebre representa una actitud. Todos colaboraron en esa noche para hacer más feliz la llegada del Hijo de Dios a la tierra. ¿Qué quieres aportar tú para hacer este mundo mejor?

Instrucciones Elabora tantos papelitos como participantes haya en la celebración de Nochebuena. Cada invitado sacará uno de los papelitos y leerá en voz alta el personaje que escogió y se reunirán en equipos para elaborar elementos que los caractericen con cartulinas, pegamento y papel de colores (crepé, china, etc.) elegirán a uno que representará a dicho personaje y leerán en voz alta el texto correspondiente a cada personaje. Durante el año que está por comenzar, cada miembro se esforzará por encarnar las características de dicho personaje.  Entre todos irán formando el Belén.

Otra variante es invitar a los niños de la casa a dibujar y colorear cada imagen.

María Siempre dispuesta a aceptar los llamados del Señor y preocupada por servir a los demás.

Durante este año, tendré una actitud de escucha en mi oración, para saber qué quiere Dios de mí. Me esforzaré por estar atenta a las necesidades de quienes viven conmigo y saberlos escuchar y ayudar en la medida de mis posibilidades.

José El esposo de la Virgen María fue generoso en extremo y postergó sus propios planes, siguiendo lo que Dios le pedía. Cuidó y protegió a la Virgen y al niño Jesús y supo estar siempre en segundo plano, trabajando para que nada les faltara a su mujer y a su Hijo.

Durante este año, sabré decir que no a mis propios proyectos, si Dios me pide otra cosa. Me esforzaré por trabajar con entusiasmo, haciendo lo que debo hacer, siempre y puntualmente, con una sonrisa en los labios.

El pesebre. La camita de Jesús no tuvo sábanas finas ni colchón de lana. Fue sólo un poco de paja, pero acogió con suavidad al hijo de Dios.

Durante este año, seré atento y cálido con los demás, escuchando sus problemas, dándome tiempo para oír a quienes me necesitan y visitando a quienes están solos. Me esforzaré por tener siempre una palabra amable a flor de labios y ayudar a todos los que me rodean.

La Estrella. La estrella de Belén alumbró el camino de los Reyes Magos y supo dar luz en la oscura noche de Navidad.

Durante este año, iluminaré el camino de quienes viven a mi alrededor, entregando siempre el mensaje esperanzador que Jesús trajo al mundo. Me esforzaré por buscar, en cada situación difícil, la respuesta que Jesús habría dado, para alumbrar el camino de quienes están tristes y desvalidos.

El buey Este animal trabajador y bueno no se luce nunca. Nació para caminar a paso lento, pero llevando grandes cargas que otros no pueden tirar.

Durante este año, trataré de alivianar las cargas de los demás: les ayudaré en sus deberes, enseñaré a los que no saben, ayudaré en los trabajos más humildes, consolaré a los que están tristes. Me esforzaré por pasar desapercibido, sirviendo con humildad en todo trabajo que me pidan y no diré no puedo, estoy cansado, a mí no me corresponde.

El burro Este animal tímido y humilde calentó con su aliento al niño Jesús. No tenía nada que ofrecer más que su calor para abrigar al recién nacido.

Durante este año daré un poco de calor, una palabra de afecto, una actitud de servicio, un comentario agradable, a cada lugar donde vaya. Me esforzaré por poner la nota de calor entre quienes me rodean, teniendo siempre una actitud acogedora, un comentario entusiasta, una acción positiva hacia los demás.

Los pastores Ellos eran sencillos trabajadores que estaban cuidando sus rebaños, cuando supieron que Jesús había nacido y corrieron a adorarle.

Durante este año, tendré una actitud de sencillez frente a las cosas y a las personas. No pediré grandes cosas para mí, me contentaré con lo que Dios me da cada día. Me esforzaré por ser sencillo, no me enojaré cada vez que no me tomen en cuenta, no escuchen mi opinión o yo no sea el centro de la fiesta.

Reyes Magos Los Reyes Magos venían de Oriente y tuvieron que hacer un largo viaje, solo guiados por una estrella. Tenían fe en que era Dios quien los conducía, pues sabían que llegarían a ver a su Hijo.

Durante este año, rezaré cada día, pidiendo a Dios que aumente mi fe. Como a los Reyes Magos, no me importará el cansancio, pues estoy seguro que llegaré a ver a su hijo. Y como ellos le ofrecieron oro, incienso y mirra, yo ofreceré a Jesús los talentos que él me ha dado, para ponerlos al servicio de los demás.




 
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