Lech Walesa
Paulina Morales

Lech Walesa nació en Polonia el 29 de septiembre de 1943, en una familia humilde de campesinos. Durante la Segunda Guerra Mundial, su padre fue enviado a un campo de concentración; unos meses después de salir de ahí y regresar a su casa, el hombre murió.

Walesa realizó sus estudios en una escuela de oficios y comenzó a trabajar como mecánico de maquinaria agrícola. En 1961 dejó su casa para servir en las Fuerzas Armadas, donde permaneció seis años cumpliendo con el servicio militar obligatorio. Cuando terminó, se mudó a Gdansk, con el objetivo de mejorar su situación económica y consiguió un trabajo de electricista en los astilleros Lenin.

En 1970 empezaron a ocurrir las primeras revueltas proderechos de los trabajadores en Gdansk. Walesa pudo ver cómo varios manifestantes eran ejecutados en las calles por las tropas gubernamentales. A partir de ahí, decidió luchar por la creación y el mantenimiento de sindicatos obreros libres.

El 14 de agosto de 1980, Walesa fue designado líder de un comité de huelga que negociaba con la dirección del astillero varias demandas de los trabajadores. Horas después de pronunciar un efusivo discurso, las demandas de los huelguistas fueron aceptadas.

Los huelguistas de otras fábricas de Gdansk le pidieron a Walesa que continuara su huelga en solidaridad con ellos. Walesa aceptó y se formó un comité interempresarial entre las plantas de Gdansk, Sopot y Gdynia, que lanzó de inmediato una huelga general.

El 31 de agosto de ese año, Walesa y el gobierno firmaron un acuerdo que les dio a los obreros varios derechos: el derecho a organizarse de manera libre e independiente, concesiones en cuanto a aumentos de salarios y mayor libertad de expresión en materia política y religiosa.

El comité se transformó en Solidarnosc (Solidaridad). Lech Walesa era considerada la principal figura de la unión de gremios.

El 31 de diciembre de 1981, el gobierno polaco impuso la ley marcial y Solidaridad fue declarado ilegal. La mayoría de sus líderes fueron arrestados, incluyendo a Walesa, quien estuvo detenido casi un año.

Por permanecer firme en su lucha, sin recurrir a la violencia, Lech Walesa recibió el Premio Nobel de la Paz en 1983. Esta decisión fue duramente criticada por el gobierno polaco. Por miedo a que no lo dejaran entrar al país si iba a recoger el premio, Walesa se quedó en Polonia y su esposa Danuta viajó a Oslo a recibir el reconocimiento en su nombre.

En 1988 y 1989 participó en negociaciones con el gobierno de Polonia. Obtuvo la legalización de Solidaridad y otros sindicatos; elecciones libres para la recién restaurada Cámara Alta del Parlamento; el establecimiento de la figura de presidente de la República, y la implementación de algunos cambios económicos.

En 1990, Walesa donó los 200 mil dólares que obtuvo del Premio Nobel a un fondo destinado a reconstruir el país. El mismo año obtuvo la presidencia en la primera elección libre y directa de la historia polaca.

Cinco años después, este hombre intentó la reelección pero fue derrotado por Aleksander Kwasniewski, de la Alianza de Izquierda Democrática.

La revista Time sintetiza el legado histórico de Walesa: La contribución de Walesa al fin del comunismo en Europa, y por lo tanto al fin de la Guerra Fría, está al mismo nivel que la de su compatriota, el papa Juan Pablo II, y la del líder soviético Mikhail Gorvachov.



 
 
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