Fichas y Monografías
Cuitláhuac
Johanna Delgado

(1476-1520)
Alga acuática desecada

Cuitláhuac fue hijo de Axayácatl y hermano del rey Moctezuma II.

Cuando Moctezuma muere Cuitláhuac asume el poder; esto lo convierte en el penúltimo emperador del imperio azteca.

Desde un principio, cuando todavía era cacique de Ixtapalapan y príncipe soberano, Cuitláhuac se opuso a la entrada de los españoles a la capital pero, ante la insistencia de su hermano Moctezuma tuvo que ceder y participar en el solemne recibimiento que se hizo a Cortés el 8 de noviembre de 1519.

Durante el reinado de su hermano y cuando la guerra con los españoles ya era oficial, Cuitláhuac estuvo al frente del ejército azteca como jefe supremo.

Cuitláhuac no podía creer la pasividad con la que actuaba su hermano Moctezuma, quien al principio de la llegada de Cortés le había confundido con Quetzalcóatl y le había recibido con todo tipo de regalos (factor que sólo había despertado la codicia de los españoles). Cuitláhuac, por su parte, había dicho que los españoles no podían ser deidades si se habían aliado a sus antiguos enemigos, los tlaxcaltecas.

Cuitláhuac, quien era distinguido como un hombre de gran valor, había llevado a cabo el sometimiento de los mixtecos y zapotecos y salido airoso de la lucha contra los blancos o teúles.

Cuando Cortés hizo prisionero a Moctezuma, tomó a Cuitláhuac como rehén. Pero cuando el conquistador pidió a Moctezuma reabrir el mercado de Tlatelolco y desempeñar el papel de mediador, el monarca le pidió liberar a su hermano. Cuitláhuac, una vez en libertad, siguió alentando la lucha.

Muy breve fue el reinado de Cuitláhuac. Había tomado el poder en aquella fecha recordada como “La Noche Triste” cuando los españoles habían salido de la ciudad por la calzada de Tlacopan después de haber hecho una matanza en el Templo Mayor, bajo las órdenes de Pedro de Alvarado en ausencia de Cortés. Cuitláhuac sabía bien que había gran peligro, porque los españoles tenían las posibilidades de restablecer su poder, haciéndose fuertes en su propio cuartel en Tlaxcala, cerca de la capital.

Como nuevo tlatoani tenía ante sí el trabajo de defender la ciudad de los españoles y de los antiguos enemigos tlaxcaltecas que no toleraban el sistema de tributos y que se habían aliado a Cortés. Cuitláhuac entonces fortificó la ciudad y comprendió que tendría que librar una batalla solo, en nombre de su pueblo y de su cultura.

Muchos mexicas deseaban la presencia de Cortés, así que no hubo mayor problema en dejarse reprimir. Por otra parte, los pueblos vecinos tampoco acudieron en ayuda del nuevo tlatoani, más aún, decidieron aliarse a los españoles con la esperanza de derrotar a aquellos que les habían exigido someterse a su voluntad y poderío.

Como décimo emperador, el reinado de Cuitláhuac duró escasos 80 días, ya que contrajo la viruela negra traída por los españoles. Esta enfermedad, desconocida en el territorio indígena, llevó a Cuitláhuac a la muerte.

Cuitláhuac falleció preparando sus próximas campañas, con las que planeaba derrotar a los españoles tal y como lo había hecho durante “La Noche Triste”. Esa había sido la batalla que le había valido el título de rey. Murió a los 44 años de edad en un intento de salvar a su ciudad México-Tenochtitlán.

Lo sucedió Cuauhtémoc, último emperador del Imperio azteca.



 
 
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